Son horas las que quedan de la administración Obradorista, el primer piso de la autodenominada 4T está a nada de concluir, para dar inicio a su segundo mandato, de la mano de la Presidenta Claudia Sheinbaum, sin embargo, hay algo que genuinamente no reconoce colores o partidos, la naturaleza.
Reviviendo lo acaecido en octubre del año pasado, el estado de Guerrero, con mayor visibilidad en Acapulco, ha sufrido nuevamente las inclemencias de la naturaleza, ahora a través del huracán John. Tras el siniestro, la postal de Acapulco vuelve a ser desoladora con las edificaciones inundadas y los reportes de las cifras de muertos, al igual que el año pasado, difiriendo entre lo reportado por el gobierno y lo proclamado por medios de comunicación.
Sin embargo, John ha expuesto algo aún más desesperanzador que las catastróficas escenas de Acapulco bajo el agua, ha expuesto el espíritu de lo que los partidarios de la 4T denominan la derecha conservadora. Ver la vacía satisfacción que sienten los opositores del oficialismo ante la tragedia en Guerrero, regodéandose en "tener la razón" sólo demuestra algo, el régimen les conoce a la perfección. Cada vez que la oposición es catalogada de clasista, de racista, de banal, de despreciar al Pueblo de México, pareciera que los abren desde las entrañas para exponerlos ante el mundo, con toda la razón.
Es lamentable, además, ver a los "opositores" digitales en las redes sociales quejándose, haciendo uso del victimismo que tanto han despreciado del discurso y la retórica del oficialismo, alegando que con mucho gusto ayudarían a Acapulco, pero como el gobierno los ha despojado y oprimido, sólo queda ver como se disfruta lo votado. La ayuda nunca debe estar sujeta a la opulencia ni al exceso, no sólo los acaudalados ni los poderosos tienen la facultad de ayudar; cuando se tiene mucho, ayudar no es una opción, es un deber, y el pueblo mexicano es conocido por salir adelante en la tragedia, como se dice popularmente, sacándonos el taco de la boca para dárselo a quien lo necesita más.
Morena arrasó en los comicios, en todos los niveles y en todas las instancias posibles, ganaron, pero no es posible que la oposición sea tan raquítica que incluso les hayan ganado la humanidad, el sentido del deber y la dignidad que deberían de tener. Ver que una diputada panista expresé en las redes sociales un discurso de culpa y victimismo en lugar de coordinar y proponer soluciones no hace más que demostrar que no existe una manera en que la oposción, tal como está configurada al día de hoy, pueda soportar la aplanadora del oficialismo. Eso es desolador, porque habla de una oposición cómplice, omisa e ignorante, y no de una oposición capaz de representar a quienes no estamos conformes con las cuentas entregadas por el gobierno.
Decía Winston Churchill, Primer Ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial: "Un pesimista ve una catástrofe en cada oportunidad, un optimista ve una oportunidad en cada catástrofe". Este es el momento de demostrar altura política y condición humanitaria, es el momento de demostrar que es necesario el Fondo de Desastres y las instancias necesarias para afrontar estos oscuros momentos, a través de acciones.
Me decía una amiga hace algunos días que el balance del gobierno de López Obrador es que dejó un país dividido. Yo no lo creo; si lo intentó deliberadamente como jugada política para afianzar a su electorado o fue una cuestión de resentimiento de sus opositores, es a consideración personal de quien lo analice. Lo que sí creo es que la administración Obradorista quedó a deber mucho, pero visibilizó un profundo odio y resentimiento en nuestra sociedad, algo que debemos atender de manera personal, porque gobiernos vendrán y se irán, pero no podemos permitir que esos gobiernos nos hagan sentirnos diferentes, ni deben separarnos, porque la catástrofe no ve colores, ideologías o partidos, y no sabemos si la situación en la que están nuestros compatriotas guerrerenses eventualmente se invierta, y seamos quienes hoy estamos arriba los que mañana necesitemos ayuda.
Lo votado no se disfruta, se exige. Promesas se hicieron, promesas que deben ser cumplidas. Pero la decisión libre y secreta de cada persona en las urnas jamás debe significar diferencias, sino fortaleza. La política no debe ser de amor u odio, de buenos o malos, de correctos o incorrectos, es la dirección que deseamos para nuestro país, y regodearse estando de un lado u otro de la moneda únicamente expone nuestras vulnerabilidades individuales, y no nuestro cálculo político. Ningún presidente, senador, diputado o alcalde es responsable de nuestros resentimientos, sólo los usamos como justificación de nuestras propias carencias.
Guerrero nos necesita. México nos necesita.
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